Un correo desde Argentina

Por Rodolfo Romero Reyes

La busco en Facebook. Tiene unas fotos en la playa, rodeada de jóvenes con mucha alegría. Detrás la bandera de la FUA. Ella es su vicepresidenta. Le escribimos desde Cuba cuando a tiempo récord decidimos confeccionar este libro. Nos llega su correo. Se sobran las preguntas. Lo compartimos tal cual llegó. Es una entrevista peculiar, pero cumple su objetivo. Gracias Josefina Mendoza, no solo por el correo, sino también por las luchas.

La Reforma Universitaria de Córdoba: gesta histórica

En la Argentina de 1918 se gestó el hito más importante para el movimiento estudiantil del país y la región, hito que sentó precedente en el mundo entero: la Reforma Universitaria.

En la Argentina del 18 se vivía el primer gobierno democrático de la mano de Hipólito Yrigoyen, el cual significaba una apertura a la vida social y pública. Los trabajadores y la clase media habían alcanzado el poder y le habían ganado la batalla a la oligarquía conservadora. Nuevas ideas surgían al calor de la gran ola de inmigrantes que había comenzado a fines del 1800. Se respiraba democracia.

Aunque el país comenzaba a cambiar, la Universidad permanecía en manos del conservadurismo más puro y oscuro. La Iglesia y los intereses de la oligarquía nombraban docentes «a dedo» y definían los planes de estudio. La universidad era para unos pocos.

Los estudiantes de la Universidad Nacional de Córdoba, se levantaron contra el régimen impuesto en la casa de estudios y tomaron el gobierno de la misma exigiendo libertad de cátedra, participación de los estudiantes en la toma de decisiones (cogobierno), extensión universitaria, autonomía de las universidades. A través del «Manifiesto Liminar» quedaron plasmados los postulados de este hecho que marcaría para siempre, la historia de la Universidad en el mundo: «Recojamos la lección, compañero de toda América; acaso tenga el sentido de un presagio glorioso, la virtud de un llamamiento a la lucha suprema por la libertad; ella nos muestra el verdadero carácter de la autoridad universitaria, tiránica y obcecada, que ve en cada petición un agravio y en cada pensamiento una semilla de rebelión…».

El movimiento estudiantil latinoamericano

La Reforma influyó de alguna manera en todos los procesos de democratización de la universidad en los países de América Latina. Hoy, a casi cien años de aquel hecho, los desafíos son muchos en la región, sobre todo para el movimiento estudiantil.

Los estudiantes de nuestro continente siempre nos hemos caracterizado por protagonizar los grandes cambios políticos y sociales en nuestros países, sin embargo en ocasiones a muchos compañeros y compañeras los intentaron callar y se los juzgó por pensar distinto. Basta con recordar la Matanza de Tlatelolco o la Noche de los Lápices.

Hemos sabido unirnos y trabajar en conjunto solidarizándonos con las distintas realidades de la región pero, a veces, las diferencias ideológicas y de pensamiento, hacen que «achiquemos» la visión y no pensemos de manera integral. Quizás el mayor de los desafíos del movimiento estudiantil a futuro, sea construir sobre las diferencias para, unidos en la lucha, conquistar aquellos derechos que se nos han ido arrebatando o nunca obtuvimos.

El movimiento estudiantil en Argentina, hoy

Nuestro país actualmente vive una situación económica caracterizada por fuertes aumentos en los servicios básicos como luz, agua y gas así como en transporte público y alquileres, entre otras. Bien sabemos que esto es producto de la política económica tomada por el gobierno que dejó el poder en diciembre del 2015 (emisión monetaria sin límites, falta de estadísticas oficiales reales), pero también a causa de las políticas actuales.

Los últimos aumentos, bruscos y repentinos, sumados a los despidos en los sectores público y privado, repercuten directamente sobre el bolsillo de los trabajadores, en su mayoría precarizados (en Argentina más del 40 por ciento del empleo es precarizado).

Por supuesto que los estudiantes no quedamos exentos de dicha situación y día a día se dificulta permanecer en las aulas. En este marco, el pasado 12 de mayo salimos a las calles, docentes, no docentes, graduados y estudiantes con una consigna clara «en defensa de la educación pública»: por más presupuesto para nuestras universidades; por salarios dignos para nuestros docentes y no docentes; por la implementación de un boleto educativo, gratuito y universal; por más becas, residencias y comedores universitarios que garanticen el acceso, la permanencia y la graduación a nuestras casas de estudio; y por la derogación de la Ley de Educación Superior (LES) de corte neoliberal, con 20 años de vigencia.

El boleto educativo, gratuito y universal es una lucha histórica para el movimiento estudiantil en particular, y la comunidad educativa en general, pero que mantenemos en pie, por considerarlo una herramienta fundamental para que todos tengamos el mismo derecho de acceder a la educación pública en todos sus niveles.

Tal es así que, el pasado 27 de mayo realizamos una Jornada Nacional por el Boleto que nos encontró, a través de la unidad en la acción, trabajando por dar a conocer el proyecto de la Federación Universitaria Argentina (FUA) y con el propósito de generarle mayor visibilidad al reclamo.

Respecto de la Ley de Educación Superior (menemista), de corte neoliberal, nos hemos manifestado en oposición a la misma, desde su sanción. La LES vulnera la autonomía de nuestras universidades y limita la participación de los estudiantes en los órganos de gobierno y la toma de decisiones.

En el 2015 el Congreso de la Nación reformó parcialmente esta ley, agregando entre sus artículos, el ingreso irrestricto. Que la universidad no tenga cupos ni aranceles y todos podamos ingresar a ella, ha sido una bandera histórica de los estudiantes. Sin embargo, la reforma de la LES se hizo con fines meramente electoralistas y solo se le hicieron retoques que no la modifican estructuralmente.

La OCLAE y sus desafíos

Surgió como una organización continental de estudiantes para combatir el analfabetismo, por una educación de excelencia, por un continente con justicia social y antimperialista. En ese marco, ha sido protagonista y acompañó numerosos procesos de cambio en nuestros países, siempre desde la unidad en la acción.

Lamentablemente, muchos de los valores bajo los cuales nace la OCLAE, aun hoy son reivindicaciones de nuestro movimiento. El acceso a la educación pública es un derecho no adquirido para muchos niños y niñas de nuestros países y la educación superior sigue siendo en su mayoría arancelada.

Atendiendo al camino que nos queda por recorrer como movimiento estudiantil, es imperioso que podamos trabajar en unidad. La OCLAE debe fortalecer, a nuestro entender, su rol integrador y acompañar los procesos regionales, independientemente de las particularidades de cada uno.

En la región estamos ante una coyuntura que nos pone en alerta y nos llama a la reflexión. El golpe en Brasil, el proceso de paz en Colombia, la lucha por una educación pública y abierta al pueblo en Chile; son realidades a las que no podemos estar ajenos y debemos, como organización, hacernos eco de los reclamos de nuestros compañeros poniendo a la OCLAE en el centro de la escena.

Alguna vez dijeron «la única batalla que se pierde, es la que se abandona», por eso seguiremos en pie de lucha, por una América más justa e igualitaria. «Por los dolores que nos quedan, que son las libertades que nos faltan», así decía el Manifiesto Liminar.

Actualmente en Argentina la situación económica, tal como se mencionaba con anterioridad, es crítica y los aumentos de tarifas en servicios básicos, impactan directamente sobre el bolsillo de los estudiantes.

Las medidas tomadas desde el Ejecutivo Nacional, como la Tarifa Social Federal, no alcanzan. Por eso muchos estudiantes han decidido abandonar las aulas al no poder costear sus gastos para estudiar: apuntes, servicios, transporte público, entre otros.

El gobierno de Mauricio Macri, si bien justifica su política económica en la situación «heredada» del kirchnerismo, parece no interpretar que la crisis la seguimos pagando trabajadores y estudiantes, cuando quienes más se benefician son las grandes empresas nacionales y multinacionales. Esto lo refleja la medida tomada a principios de este año cuando se decretó la quita de retenciones a las mineras como la Barrick Gold, quienes explotan nuestros recursos sin dejarnos nada.

Lo paradójico, a nuestro entender, es que sea el kirchnerismo, bajo la figura de la ex Presidente, quien intente embanderarse detrás de las demandas sociales de los trabajadores. El pasado 12 de mayo, el kirchnerismo universitario marchaba «contra el ajuste y por más presupuesto», sin embargo el presupuesto con el que están funcionando las Universidades Nacionales es el que votó el Congreso de la Nación a fines del 2015, a propuesta del Ejecutivo Nacional (puntualmente del Ministerio de Economía, a cargo en ese entonces de Axel Kicillof) y con el que salían extremadamente beneficiadas solo un puñado de casas de estudio, las amigas del poder.

Pasando en limpio, no es el kirchnerismo la alternativa de izquierda ante las medidas que tomó o pueda llevar adelante el gobierno de Cambiemos. Haber gobernado el país durante 12 años y tener a tantos funcionarios acusados de corrupción, opacó todo aquello que sí se había conseguido en materia de reivindicaciones sociales tales como la Asignación Universal por Hijo (AUH).

La realidad es que en nuestro país el 40 por ciento del empleo sigue siendo precarizado; el sistema público de educación ha ido deteriorándose año a año y hoy, sólo la mitad de los chicos que empiezan la escuela primaria terminan la escuela secundaria. En cuanto al sistema de salud pública, muchos hospitales apenas si tienen materiales para trabajar y las obras sociales son centros burocráticos que manejan millones de fondos públicos pero poco solucionan a sus afiliados.

Estamos convencidos que la unidad en la lucha de estudiantes y trabajadores nos llevará por el camino correcto y exigiremos se ponga a la educación por sobre todas las cosas. El 2017 será año electoral en Argentina y probablemente se intente generar una situación de «bipartidismo» que opaque las luchas sociales representadas por partidos de izquierda o progresistas, está en nosotros atender a esto o mirar para otro lado.

 

 

Esta entrevista se publicó por vez primera en el libro «La revolución se hace en la calle. Una mirada al movimiento estudiantil latinoamericano», que pertenece a la colección Juventudes en Cuba, de la editorial Ocean Sur.

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