Movimiento nicaragüense revestido con claras ideas de cambio

Por Rodolfo Romero Reyes

Sus fotos en Facebook lo muestran alto, fuerte, de piel oscura. Parece de esos jóvenes que se toman las cosas muy en serio. Alegre, pero profundo, diría el Che. Su nombre es Calixto French Naar, integra el secretariado ejecutivo de la OCLAE en representación de la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN).

Esta organización, que integra el secretariado ejecutivo, fue la anfitriona del último CLAE, celebrado en Managua, Nicaragua, en agosto de 2014. Allí se debatieron asuntos relacionados con la educación, el movimiento estudiantil y la coyuntura política de la región latinoamericana y caribeña. Sesionaron a la par los encuentros de estudiantes secundarios y de mujeres estudiantes. Retornaba así el Congreso a Centroamérica, en un país con un gobierno de izquierda y que apoya las organizaciones estudiantiles.

Vía digital iniciamos esta conversación: ¿Qué herencia recibe el movimiento estudiantil nicaragüense en materia de luchas políticas?

La historia del movimiento estudiantil nicaragüense es muy rica en luchas y enfrentamientos. Nuestro país sufrió durante muchos años la dictadura de los Somoza. Unos de los hechos más indignantes fue la masacre perpetrada en la Ciudad de León. Jamás lo olvidaremos. Fue el 23 de julio de 1959. Los jóvenes manifestaron coraje, valentía, heroísmo, salieron a las calles en protesta por la Masacre de Chaparral (el 22 de junio de ese mismo año) y exigían la liberación de varios estudiantes detenidos. Fueron reprimidos de modo cruel por la guardia nacional de Luis Somoza Debayle. Ocurrió en la ciudad de León. Allí, una compañía de la Guardia Nacional, al mando del teniente Anastasio Ortiz, asesinó a cuatro estudiantes: Erick Ramírez Medrano, Sergio Octavio Saldaña González, Mauricio Martínez Santamaría y José Rubí Somarriba, quien era el presidente de la Asociación de Estudiantes de Medicina. Cientos de manifestantes resultaron heridos.

La revolución sandinista triunfa en 1979. Pero luego, en la década de los noventa, frente al gobierno de Arnoldo Alemán, se reanima la lucha estudiantil y se protagonizan fuertes luchas en las calles ante el bloque policial. En ese momento los gobiernos amenazaron con quitar el 6 por ciento constitucional[1] a las universidades en Nicaragua y que había sido una conquista de las luchas estudiantiles.

El 13 de diciembre de 1995, frente a la Asamblea Nacional, fueron asesinados el estudiante de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) Jerónimo Urbina y el trabajador administrativo Porfirio Ramos; por demandar el 6 por ciento para las universidades. Los estudiantes fueron atacados por la policía y las fuerzas antidisturbios. Hubo decenas de heridos. El 20 de abril de 1999 varios estudiantes de la carrera de Derecho tomaron las instalaciones del Banco Central de Nicaragua. En un intento de desalojo por parte de las fuerzas antidisturbios fue asesinado Roberto González (El Chino). Los años 95 y 99 fueron los de más fuertes enfrentamientos. Tuvimos muchos heridos y mártires, tanto estudiantiles como docentes. También hubo enfrentamientos durante el gobierno de Enrique Bolaños, anterior a Daniel Ortega.

¿Cómo describirías el movimiento estudiantil latinoamericano?

El movimiento estudiantil latinoamericano, en la actualidad, representa la máxima expresión de lucha revolucionaria y antimperialista en muchos países. Es un movimiento que se reviste de claras ideas de cambios, de una educación pública, gratuita, de calidad y progresista. Sus grandes fortalezas son la unidad por la que siempre se ha apostado, sus frecuentes reuniones, los mismos ideales compartidos y los sueños de la Patria Grande.

También tiene debilidades. Por ejemplo, no dispone de recursos económicos, tampoco tiene publicaciones, revistas, sus dirigentes son reprimidos y perseguidos por los gobiernos neoliberales.

En el área centroamericana, ¿cuál es el escenario de lucha que se vislumbra en estos momentos?

La región centroamericana arrastra una historia de gran riqueza de movimientos estudiantiles organizados y con mucho protagonismo, sin embargo, hoy esa historia está invertida. En la actualidad en Guatemala, la AEU ha tomado otro rumbo, ya no representan el interés ni la voz estudiantil en el consejo superior de autoridades universitarias. Según las diferentes representaciones de facultades de la Universidad de San Carlos de Guatemala, los representantes de la AEU están vinculados con actos ilícitos fuera y dentro de la universidad. Es decir, están siendo usados para otros fines.

Otro peculiar ejemplo de luchas incansables son los estudiantes de la UNAH. Es una acción diferente, en la que estos estudiantes a diario se enfrentan a la represión militar dentro y fuera de la universidad. La rectora no ha permitido que el movimiento estudiantil se organice, se acrediten legalmente como federación e integren el consejo universitario. Tanto es así, que permitió la injerencia militar en la Alma Mater, violentando la autonomía universitaria y los derechos estudiantiles.

¿Por qué lucha hoy el estudiantado nicaragüense?

La educación es el mayor sueño y anhelo de los jóvenes. La accesibilidad a los centros de educación superior en los años noventa era una incertidumbre para cualquiera en la Costa Caribe nicaragüense. Uno, porque era difícil transportarse al pacífico, y dos, porque había pocas oportunidades para los costeños. Estando claro que solo el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) brindaba las opciones de educación con becas nacionales e internacionales, me sumé como un instrumento de apoyo a la causa, y me convertí en líder estudiantil y militante de la misma.

En la actualidad en nuestro país la educación se conduce por buen camino. El gobierno de Daniel Ortega apuesta cada día por un crecimiento y una independencia económica. Uno de esos proyectos es el Canal Interoceánico.

Llevas cinco años directamente en el secretariado de la OCLAE. Cuéntanos un poco de tu experiencia.

Al inicio todo fue muy complejo para mí. Como encargado de la región centroamericana, conocía muy poco los movimientos estudiantiles y en algunos países de la región no existían organizaciones, era más bien efervescencia estudiantil no organizada.

¿Qué importancia tienen los congresos dentro del funcionamiento de la organización?

La OCLAE se ha presentado y demostrado como una organización muy unida, creíble y con suficiente capacidad de convocatoria a nivel internacional. Estos congresos trascienden más allá del ámbito estudiantil; concurren académicos, sindicatos, políticos, rectores, movimientos sociales. He ahí la esencia y riqueza de la declaración final. Los congresos siempre han sido el escenario perfecto para demandar, denunciar todas las crueldades, crímenes, genocidios y persecuciones que históricamente el imperialismo yanqui ha venido orquestando en nuestros pueblos de Latinoamérica.

Ustedes tuvieron la oportunidad de ser la sede del último CLAE. Cuéntanos sobre esa experiencia y sus principales resultados.

El CLAE de 2014 fue un momento importante. Logramos una buena cantidad de delegados y que hubiese representación de organizaciones centroamericanas a nivel de consejos ejecutivos y facultades. Eso logró una proliferación del movimiento estudiantil en el área y ahora mismo hay varios grupos organizándose como consecuencia del congreso.

Se celebró con mucha libertad y alegría. Los gritos y consignas se desbordaban en las conferencias magistrales, auditorios y en todas las actividades. Este evento tuvo una agenda bien completa y dinámica. En las mañanas eran las conferencias magistrales, después del almuerzo muchos se concentraban en los paneles de discusión de coyunturas políticas en los auditorios, mientras otros visitaban obras y proyectos sociales que impulsa el gobierno sandinista en todo el país. Los ejes temáticos que se abordaron fueron cuatro: a) Coyuntura política latinoamericana y del mundo, b) Educación, ciencia y tecnología, c) Movimiento estudiantil y d) Cultura, deporte e identidad latinoamericana. Fue un congreso muy concurrido, cumplió con las expectativas, y se acreditaron nuevas organizaciones estudiantiles.

¿Qué desafíos vislumbras para los próximos años?

En 2016 un reto será celebrar en La Habana, de forma masiva, el 50 aniversario de la OCLAE. Después, en 2018 realizar un Congreso que rebase cualquier expectativa, pues se cumple el centenario de la Reforma de Córdoba.

En materia de luchas un desafío será lograrla reivindicación estudiantil colombiana por el esfuerzo de la paz y conservar la unidad de todos los estudiantes latinoamericanos.

[1] La ONU establece que los Estados tienen que dedicar el 6 por ciento de su PIB anualmente a la educación. En la región casi ningún país cumple con esa mínima, solo Cuba la sobre cumple con creces, dedicando alrededor del 12 por ciento.

 

Esta entrevista se publicó por vez primera en el libro «La revolución se hace en la calle. Una mirada al movimiento estudiantil latinoamericano», que pertenece a la colección Juventudes en Cuba, de la editorial Ocean Sur.

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