El movimiento estudiantil colombiano y su aporte a la paz

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Por Rodolfo Romero Reyes

Por un email, leído por equivocación, supe que le decían Maleja. Su forma de escribir denotaba esa manera única de tratarnos entre camaradas, entre compañeros y compañeras, entre jóvenes latinoamericanos.

«Hola mujer, me disculpo contigo, realmente aquí la cosa ha estado de locos… te envío el escrito a partir de las preguntas que se habían enviado, espero sea de utilidad y no sea muy tarde 🙂 Un fuerte abrazo, cuídate mucho».

Así le escribía a la persona que nos había servido como intermediaria en esta entrevista a distancia. Debajo firmaba como María Alejandra Rojas Ordóñez y se identificaba como miembro de la Secretaría General de la FEU en Colombia.

Desde sus inicios, el movimiento estudiantil en Colombia y en América Latina ha sido motor de las luchas por la democracia, la soberanía y la paz. Sus dinámicas activas, creativas y en constante movimiento, le han permitido llevar en alto las banderas más justas de los pueblos de Nuestra América y articularse con los distintos sectores sociales y populares, bajo la comprensión de que una educación liberadora, que forje el pensamiento crítico y construya alternativas dignas, debe lograrse en compañía de toda la sociedad.

¿Qué consideras esencial en el engranaje de ese motor de luchas sociales?

Bajo realidades organizativas y políticas diversas, pero con una riqueza cultural, histórica, económica y grandes trayectorias de resistencia, el movimiento estudiantil de la región latinoamericana y caribeña ha concebido la unidad como premisa fundamental para alcanzar la soberanía de los pueblos. Es así como la OCLAE ha sido plataforma fundamental contra el imperialismo y un escenario de esperanza e impulso de las luchas estudiantiles en todo el continente. Esto ha permitido que se reconozca la educación como derecho fundamental, de carácter público, gratuito y de calidad, poniendo grandes obstáculos al avance de la mercantilización de la educación bajo la fórmula del neoliberalismo.

¿Cómo ha sido en particular el proceso de luchas en Colombia?

Aquí el escenario ha sido complejo. La violencia política que ha atravesado la historia del país y que se ha configurado en un conflicto político, social y armado de más de seis décadas, ligado a unas clases dominantes serviles a las grandes potencias mundiales, ha implicado por un lado, represión, persecución, amenazas y asesinatos de dirigentes de todos los sectores sociales y populares, y por otro, movilizaciones y luchas muy contundentes.

La violencia política por parte del gobierno y de los grupos paramilitares, ha posibilitado el avance y la consolidación del neoliberalismo a todos los niveles, con un grado de profundidad absoluto en el modelo educativo.

En las batallas por la autonomía y la democracia en las universidades, por el respeto a las libertades, por la defensa del pensamiento crítico, por la financiación estatal plena, por la vida, la paz y los derechos humanos, entre otras múltiples reivindicaciones, es que se ha forjado el movimiento estudiantil a lo largo de la historia del país.

Muchos han sido los intentos de construir la unidad. La creación de la Federación Universitaria Nacional en los años sesenta y setenta, fue uno de ellos. Esa organización se articulaba bajo el programa mínimo del 71, como horizonte de lucha para las y los estudiantes.

En fecha más reciente, otro ejemplo lo tenemos en la construcción de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE), como la principal expresión unitaria en la historia del movimiento estudiantil universitario, heredera de los planteamientos, las luchas, los acumulados de las generaciones anteriores y el escenario que arrojó valiosas ganancias para el grueso del movimiento social y popular colombiano. Entre esas victorias se pueden incluir la derrota de la Reforma a la Ley 30 (Ley General de Educación Superior) presentada por el Gobierno Nacional y la construcción de una propuesta de Ley Alternativa «Por una nueva educación para un país con Soberanía, Democracia y Paz».

Las luchas recientes del movimiento estudiantil y de la Federación de Estudiantes Universitarios, han tenido como centro la autonomía y la democracia universitaria, la defensa de lo público y la exigencia de financiación estatal.

El discurso de la calidad educativa del Gobierno Nacional dista radicalmente de la del movimiento educativo en su conjunto. La realidad ha sido que, tras derrotar la reforma del gobierno, este ha cambiado su táctica de implementación de la misma, a partir de reformas fragmentadas y de agudizar las crisis de las universidades de manera particular. Ello ha obligado al movimiento estudiantil a responder con dinámicas de movilización en cada una de las universidades. La idea es construir desde la base un movimiento fortalecido, democrático y sólido para continuar con la perspectiva que desde la MANE logró establecerse y avanzar en mayores niveles de unidad hacia una organización estudiantil unitaria en Colombia.

¿Cómo impactan en el movimiento estudiantil las negociaciones de paz con las FARC-EP y ahora con el ELN? ¿Habrá paz también en las calles?

En ese marco de disputas no sólo del movimiento estudiantil, sino del conjunto del pueblo colombiano, la posibilidad del avance del proceso de paz bajo sus dos mesas de negociación, tanto con las FARC-EP como con el ELN, trae consigo innumerables retos.

Este es un proceso de democratización del país y de cese de la violencia política, que lo había caracterizado a lo largo de su historia. Sin embargo, los cambios estructurales, las transformaciones necesarias en materia económica, política, cultural y social sólo podrán tener lugar a partir del fortalecimiento de los sectores sociales y populares y sus reivindicaciones.

No se trata pues de un pos conflicto lo que le espera a Colombia. Por el contrario, la conflictividad social se agudizará en un marco de movilización activa en las calles, sin que se asesinen y acallen las voces. Es por eso que este proceso abre una ventana de posibilidades hacia un largo camino aún por recorrer, en el que el movimiento estudiantil deberá jugar un papel preponderante en la consolidación de la educación como un derecho fundamental y un bien común.

 

Esta entrevista se publicó por vez primera en el libro «La revolución se hace en la calle. Una mirada al movimiento estudiantil latinoamericano», que pertenece a la colección Juventudes en Cuba, de la editorial Ocean Sur.

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