Destino Argentina. Entrevista con Kaloian Santos Cabrera

Kaloian Santos Cabrera, entrevistado en Narrar Cuba. Sueno joven de un pais

Por Yohana Lezcano y Rodolfo Romero

Kaloián lleva cinco años viviendo en Argentina, pero sus fotos se publican sistemáticamente en Cuba y es su Isla un destino obligado cada vez que decide viajar de mochilero por cualquier lugar. Porque siempre vuelve por trabajo, proyectos o vacaciones, por lo activo que se mantiene en el mundo online y porque sus fotos salen en publicaciones cubanas, muchos piensan que todavía vive aquí y que solo está allá estudiando una maestría. El ánimo de conocer su realidad y sus sentimientos en torno al hecho concreto de vivir fuera de Cuba nos hace querer entrevistarlo. Le enviamos preguntas que, alega, no puede responder por escrito, pues anda de un lado a otro. Se graba a sí mismo durante un viaje corto que realiza y nos envía al email los audios comprimidos. Escuchar su voz hace que la entrevista resulte más cercana, como si estuviésemos sentados juntos en algún sitio de La Habana.

¿Cómo, por qué y para qué salir de Cuba?
Simple y llanamente salir de Cuba para conocer otros mundos, otras realidades, para responderse un montón de preguntas sobre el hecho de conocer básicamente. También para buscar aventuras, y eso no quiere decir que salir de Cuba implique olvidarse de la tierra, del propio lugar, sino que, al contrario, se refuerzan mucho más esos sentidos de identidad que tienes para el lugar en que naciste.

Primero Holguín-La Habana, después La Habana-Buenos Aires: ¿cuán diferentes fueron ambos tránsitos migratorios?
Fue como seguir viviendo en el mismo lugar, porque lo que me llevó a ir de un lugar a otro fue justamente el hecho de conocer, de seguir adelante con lo que a mí me gusta, que es hacer fotografías. Es increíble cómo yo no me separé de cada uno de los lugares adonde fui, sino que al contrario, fui adaptándome, y a su vez, adquiriendo las propias cuestiones culturales y los sistemas de vida de cada uno. Me ocurrió primero en mi ciudad natal, después en La Habana, que puede ser una gran urbe, y me ocurrió en Buenos Aires y también en La Plata, que es una ciudad más pequeña. De cada uno de los lugares en que he vivido hasta ahora, guardo cosas hermosas y a su vez cosas que me llevan a vivir bien en esos lugares sin olvidar otros por donde pasé. Por eso cuando vuelvo a Holguín, por ejemplo, me parece que nunca salí de allí.

¿Será que ser fotógrafo te permite realizarte en cualquier lugar con independencia de las coordenadas geográficas?
Siempre he pensado que el lugar donde viva debe ser aquel en el que pueda ser feliz sentimental, ideológica, cultural y profesionalmente. Lo que me gusta hacer, esencialmente, es fotografía documental y fotoperiodismo. Creo que el hecho de haber escogido esta profesión para ejercer en la vida me permite meterme en la membrana social de cada lugar y a la vez compenetrarme, viviendo las diferencias que descubro en ellos. Sentir cada una de esas  cuestiones y llevarlas a la fotografía, es lo que me ha hecho tener un sentido de pertenencia de cada ciudad. Cuando descubres que hay cuestiones que te empiezan a preocupar, otras que empiezas a amar y decides exponerlas en fotografías, ya estás siendo parte de ese lugar.
Siendo fotógrafo vives muchas vidas y aquí sigo haciendo lo mismo. Colaboro con algunos medios argentinos, pero sobre todo con medios cubanos, y esto último me permite tender un puente con mi país.

¿Por qué una parte importante de nuestra generación piensa en emigrar o al menos en estudiar fuera de Cuba?
Por cuestiones lógicas, de querer ser joven, inquieto, y salir a otros mundos. A su vez, también inciden, por un lado, los problemas económicos que hay en Cuba y por otro, el techo profesional con el que a veces chocas y te impide seguir desarrollando tu profesión. Viendo a mi generación y a muchos amigos que viven fuera de Cuba, les puedo decir que la mayoría se van por términos económicos y por abrirse profesionalmente a otras búsquedas. Yo particularmente no siento que emigré, pienso que nunca me he ido de Cuba, que estoy de paso por el mundo, que vengo y vuelvo, que hoy vivo en Argentina y mañana puedo vivir en África, que todo depende de lo que sentimental y profesionalmente sienta que quiero hacer y que quiero vivir. Y eso a mí me da una libertad personal increíble. Lo mismo viviendo en Cuba que viviendo fuera de ella.

¿Has pensado asentarte en Argentina de forma definitiva?
A mí nunca me ha pasado por la cabeza quedarme definitivamente en ningún lugar. Les insisto en la idea de que nunca me fui de Cuba. Más si soy un defensor del sistema social cubano, del propio proyecto de la Revolución con sus miles de virtudes y sus malos pasos. De hecho, el poder viajar y vivir en otras partes, no solo me ha llevado a valorar y a defender a Cuba y su Revolución, sino también a ser más crítico constructivamente de ese proyecto social donde nací, me desarrollé, me formé y tuve muchas de las herramientas intelectuales con las que ahora me abro paso en el mundo.
Esa idea que nos instalan de que cuando te vas físicamente de Cuba te fuiste para siempre, es uno de los mayores errores que pudiésemos acarrear. Aquí en Argentina conocí a uno de los grandes del tango, Aníbal Troilo. Él tiene unos versos en una canción que le dedica a su barrio, que son hermosos y que yo los incorporé a mi filosofía de vida: «Alguien dijo una vez que yo me fui de mi barrio, ¿cuándo? ¿pero cuándo? Si siempre estoy llegando». Y a mí me pasa así, nunca me fui, por el contrario, siempre llego. Quedarme definitivamente no es mi filosofía.
Una de las cosas hermosas que tiene Cuba es que siempre es cambiante y no lo siento solamente cuando voy de vacaciones. Afortunadamente yo no me desligo de Cuba, mis fotografías salen constantemente allá y muchos de mis proyectos fotográficos son para hacerlos en Cuba. Tengo la posibilidad de volver periódicamente y seguir conviviendo. Cambiante siempre va a hacer y yo creo que, con sus cosas buenas y con sus cosas malas, eso es justamente lo que nos va a permitir avanzar. Extrañar, siempre voy a extrañar muchas cosas de Cuba, pero también me pasa que cuando estoy allá, extraño cosas de Argentina. En este sentido uno va construyendo su propio mundo, su propio país, con las cosas de un lado y del otro. Por supuesto, físicamente, de Cuba extraño el mar y la cordialidad de la gente, que es algo que no siempre puedes tener en otros lugares.

Holguinero, cubano, argentino, latinoamericano… ¿Dónde está la patria y cuáles son las fronteras?
Yo creo que no vivo en una patria física, en un lugar, sino en una construcción que es un puente desde Argentina a Cuba. Acá no me siento como extranjero y eso me pasó cuando empecé a amar cosas de aquí, otras me daban bronca o no me gustaban, y empecé a denunciarlas. Ese puente solo me separa por diez mil kilómetros de distancia y el pasaje que cuesta 1 200 dólares, por lo que no puedo viajar todos los fines de semana, pero por lo demás, esa es mi patria. Una patria que se asienta en valores latinoamericanos y que no necesariamente tenemos que enmarcarlos en fronteras. Cuando estoy en Cuba o en Argentina, no necesito cambiar el chip. Siempre extraño cosas, pero nunca me he sentido extranjero.
Algo que he aprendido en esta corta vida es que la patria uno la va construyendo. Yo nací, como todos, por casualidad. Fue en Holguín, y por eso cuando fui creciendo, Cuba comenzó a ser mi patria y empecé a enamorarme de ella por diversas razones. Yo era un «muchacho del asfalto», vivía en una ciudad y me iba a La Habana de vacaciones. No conocía nada más que Cuba. Yo aprendí a amar mi país y a sentir lo propio en la piel cuando comencé a viajar por Cuba con dieciocho años. Viajé de mochilero y estuve cerca de diez años haciendo eso, incluso durante toda mi universidad. Compartir con los demás cubanos, vivir en el campo con los que menos tenían, ver esa solidaridad, conocer otros ritmos en cuanto a música, como me pasó en Guantánamo con el changüí e ir a las grandes urbes como La Habana o Cienfuegos. Cada una de esas experiencias me fue formando mi país. Hoy puedo decir que amo a Cuba y la siento como mía más allá del hecho de haber nacido accidentalmente en este lugar.

Esta entrevista se publicó por vez primera en el libro «Narrar Cuba. Sueño joven de un país», que pertenece a la colección Juventudes en Cuba, de la editorial Ocean Sur.

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2 comentarios en “Destino Argentina. Entrevista con Kaloian Santos Cabrera

  1. Ana Lidia dijo:

    Eso Kalo, genial por ti. Muchas gracias a Yohana y a Rodolfo por regalarnos esta entrevista y claro, las Felicidades para ese magnífico artista que siempre nos sorprende, en La Habana, en Buenos Aires, donde sea que esté, porque su arte es universal.

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